Si naces pobre no es tu culpa...  

Publicado el 7 de Abril de 2014

 

Hay una frase de Bill Gates, que además de ser una realidad, es magistral, ya que con pocas palabras refleja una realidad de la vida, y dice:

 

Si naces pobre no es tu culpa; pero si mueres pobre SÍ es tu responsabilidad.

 

Creo  que toco mucho este tema, en mis columnas semanales, y en resumen, suelo decir que una gran cantidad de personas que son pobres, lo son simplemente por herencia o creencia, que si papá y mamá eran o son pobres, yo también lo seré, y cuando esto sucede se conforman con ese círculo vicioso que se alimenta a sí mismo y se convierte en realidad.

 

Ese pensamiento debe cambiar, y como resultado se modificará esta realidad, y dejaremos de ser la minoría más pobre de Estados Unidos y ni hablar de la pobreza en nuestros países. ¿Cómo lograrlo?

 

Primordialmente, asumiendo la responsabilidad que tenemos como padres, y no conformarnos porque nuestros hijos tienen un trabajo mejor que el nuestro. Personalmente sufro y no exagero;  cuando veo a padres trabajadores que son empleados de una fábrica, o que tienen algún trabajo independiente modesto, y felicitan a sus hijos cuando consiguen un puesto mejor al de ellos, ya sea en una empresa con más beneficios, o tal vez un empleo de gerente de una tienda de un centro comercial. Aunque suene a una posición demasiado injusta o arrogante,  ese mensaje conlleva mediocridad y es el principal responsable de que esos hijos terminen siendo pobres como los padres, y vivan con limitaciones y esclavos de su tiempo.

 

No me mal interprete, siga el hilo de mi lógica.  No dudo que tal vez el 95% de los padres aman a sus hijos, y darían la vida por ellos, eso no está en discusión, pero ¿por qué renunciar a ellos, una vez que dejan la escuela o mucho antes? ¿Por qué premiarlos como si hubiesen salido en primer lugar  en una carrera, cuando salen en el último lugar? Por qué, mentirse a uno mismo, diciendo ese trabajo es temporal, mi hijo o hija conseguirá algo mejor… cuando las estadísticas demuestran que ese joven seguirá en el mismo giro diez o veinte años después; ¿Por qué invirtieron tanto tiempo y dinero en educarlos?, para luego soltarlos a la deriva por la vida.  Son seres independientes… pero la influencia positiva de los padres no tiene por qué desaparecer.

 

Yo le voy a responder… desde mi punto de vista y en resumidas cuentas, educamos a nuestros hijos, porque la sociedad lo demanda, igual que nos casamos y tenemos hijos por la misma razón en la mayoría de los casos; luego como ya la sociedad o mejor dicho su entorno, no espera más, usted baja los brazos y no invierte las mismas energías que invertía en la época de la escuela y ahí tiene el resultado.

 

Si desde hoy, deja de hacer las cosas porque la sociedad se lo demanda, y por el qué dirán mis familiares si mis hijos no terminan la secundaria o la universidad, y hace las cosas por el bienestar genuino de sus seres queridos, verá que cuando terminen sus estudios, su motivación será la misma o mayor y enviará otro mensaje al subconsciente de sus hijos y seguramente comiencen con ese mismo trabajo del que hoy está orgulloso, pero cada seis meses verá que ese joven va creciendo y se va exigiendo más en el camino de la vida.

 

Indistintamente si su hijo/a haya estudiado una carrera formal, la regla es la misma. A  la cima se puede llegar igual con estudios formales o sin ellos, sabiendo buscar los distintos caminos al éxito en esta sociedad moderna.

 

Soy un convencido que el estudio universitario debe ser obligatorio, pero no porque ganará más dinero, sino porque la educación aporta nuevas herramientas del siglo en que se vive y  es necesaria para desarrollarse y avanzar. Contar con las herramientas de una educación formal  le dará una vida con más opciones y criterios para elegir su camino. Eso no se compra con dinero. Hecha la aclaración, ahora le comentaré otra realidad.

 

Si estudia exclusivamente porque quiere tener dinero, le tengo malas noticias… porque creo que tal vez usted se sacrificó de gusto. Me atrevo a  pensar que  primero, no disfrutará nunca de su trabajo, segundo será un esclavo de su jefe, y tercero es muy posible que nunca llegue a ser libre económicamente. No puede negar que soy buen motivador...

 

Esa es la realidad, pero le daré soluciones e ideas que son capaces  de que cambien su destino, o por lo menos esa es mi intención cada lunes.

 

Debe prepararse, aprender y estudiar, pero por placer, es decir una carrera que lo motiva cada mañana a levantarse y querer aprender más, todos tenemos esa carrera de nuestros sueños, solo debe identificarla y correr detrás de ella. Una vez identificada debe analizar si le permitirá cumplir todas sus metas y si la respuesta es positiva, ya encontró la carrera a seguir.

 

Si lo que le da placer es ganar dinero y no le interesa ninguna carrera, a pesar que no es lo más aconsejable, debe ser honesto con usted mismo, y luego con sus padres, y explicarles que invertirán mucho dinero en su educación, porque la sociedad lo demanda, y usted no será feliz.

 

Lo suelo decir en mis seminarios, y lo pondré por escrito hoy… tráigame a un joven de 18 años, a un entrenamiento de dos o tres días y lo haré millonario y no me titubea ni la mano, ni la voz cuando lo pregono.

 

No crea que tengo recetas  de plantilla para todos; sin embargo, sólo por dar un ejemplo, utilice ese mismo dinero que iba a invertir en la universidad para que su hijo/a estudie y use un 10% de ese dinero para una educación financiera básica, luego otro 20% para inversiones en acciones, y el restante 70% para que compre una primera propiedad para revender y comprar otra, y hacer el mismo ejercicio todas las veces que sea posible, invirtiendo el 100% del retorno que recibe de cada compra-venta y en veinte años tendrá un hijo millonario a la edad de 38 años.

Obviamente le resumí un ejemplo, hay muchos otros beneficios económicos en este entrenamiento, pero la idea creo que es comprensible. Además hay muchos otros negocios que comenzando de joven y siendo disciplinados y metódicos, lo harán millonario.

 

Como ve, podemos nacer pobres, pero si morimos pobres se debe a  nosotros mismos y a las decisiones que tomamos como individuos, como familia y como sociedad. ¡Nadie más!

 

Si el que lee tiene menos de 30 años, no tiene excusas para no llegar a ser millonario, si tiene más de 40 años, no tiene excusas para mejorar su vida financiera en un 1000%.

 

SI  le gustó esta columna y se quedó con ganas de más, lea alguna biografía de algún exitoso y verá que además de aprender mucho, estará más motivado que nunca. Si debo sugerir algún libro, comience con la biografía del Sr. Carlos Slim. SI entiende inglés, compre un audio o DVD del Sr. Tony Robbins, y le garantizo que cambiará su vida en forma inmediata.

 

¡Hasta la próxima semana! No olvide visitar mi página de Facebook; o bien, puede visitar www.HispanoExitoso.com y enviarme sus comentarios o invertir en mi libro.

 

Si le gustaría que desarrolle algún tema o tiene algún comentario, me puede escribir a info@rutois.com.

 

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Dany Rutois

Motivador financiero & Negociador

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