Columna Semanal

Israel y Palestina: más allá del odio y la desinformación

Resulta difícil resumir en una columna tantas realidades que muchos desconocen, especialmente quienes se informan únicamente a través de las redes sociales o se dejan llevar por lo que dice su entorno, sin tomarse el tiempo de investigar por sí mismos. Por eso, decidí abordar el tema desde otra perspectiva, presentando hechos que pueden comprobarse fácilmente en internet, con la esperanza de que mucha gente de bien reflexione, cambie su visión sobre Israel y acepte una realidad que quizás hasta hoy desconocía.

Comencemos: Países musulmanes donde los ciudadanos no pueden votar o elegir libremente a quienes concentran el poder: Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Bahréin, Kuwait, Siria, Yemen, Libia, Sudán, Egipto, Jordania y Marruecos. En algunos de estos países se celebran elecciones, pero los ciudadanos no pueden elegir directamente a sus máximos gobernantes o enfrentan importantes restricciones para reemplazarlos democráticamente.

País donde los árabes pueden votar, formar partidos políticos, ser diputados y hasta participar del gobierno: ISRAEL.

País de Medio Oriente donde las mujeres, los homosexuales y las minorías religiosas cuentan con importantes derechos y protecciones legales, además de libertad de expresión: ISRAEL.
Las personas homosexuales cuentan con protección contra la discriminación y pueden participar abiertamente en la sociedad.

Países de la región donde el gobierno ofrece amplios servicios públicos, atención médica, educación, una vida digna y prestaciones sociales a sus ciudadanos: ISRAEL Y ARABIA SAUDITA.

País al que recurren pacientes árabes de territorios y países vecinos cuando necesitan tratamientos médicos complejos: ISRAEL. Hospitales como Sheba y Hadassah cuentan con especialistas y tecnología médica avanzada. Han atendido a pacientes palestinos y de otros países.

País donde ciudadanos árabes pueden ser jueces de la Corte Suprema, embajadores, médicos, profesores universitarios y altos funcionarios: ISRAEL. Salim Joubran, ciudadano árabe, llegó a integrar la Corte Suprema. Los ciudadanos árabes también participan en la diplomacia, las universidades y distintas instituciones públicas.

País donde judíos, musulmanes, cristianos, evangélicos y católicos pueden practicar sus religiones bajo protección legal: ISRAEL.

País donde los ciudadanos árabes tienen acceso a un sistema nacional de salud con cobertura universal: ISRAEL. Los ciudadanos árabes participan del mismo sistema nacional de seguro médico que los ciudadanos judíos.

País donde los ciudadanos pueden manifestarse públicamente contra el primer ministro, organizar protestas y exigir su renuncia: ISRAEL. La oposición política, las manifestaciones públicas, la prensa independiente y el debate parlamentario forman parte de su sistema democrático.

País donde un ciudadano árabe puede dirigir una ciudad de mayoría judía y donde existen municipios gobernados por alcaldes árabes: ISRAEL. Los ciudadanos árabes pueden competir en elecciones municipales, administrar ciudades y participar en la toma de decisiones.

País donde mujeres árabes pueden estudiar medicina, derecho, ingeniería, ejercer profesiones y ocupar cargos públicos: ISRAEL.

País donde los ciudadanos árabes pueden demandar al Estado y acudir a los tribunales para defender sus derechos: ISRAEL.

¿Puede nombrar solo un país musulmán donde un judío podría disfrutar solo uno de estos privilegios? ¿Cómo es posible que el país más pequeño de la región, con solo diez millones de habitantes, el país más joven, el que tiene enemigos en todas las fronteras y a Irán con la única meta de borrarlo del mapa, sea la potencia más importante de Medio Oriente? La respuesta está en todo lo que leyó.
Mientras, en Palestina, los ciudadanos, que SÍ son responsables de lo que les pasa, votaron por Hamás cuando tuvieron la oportunidad de votar por otros partidos políticos, que querían la paz con Israel; permitieron que los billones de dólares que recibieron de países de casi todo el mundo para construir una ciudad, hospitales, escuelas, rutas y crear empresas los usaran para comprar bombas, misiles, hacer túneles, financiar terrorismo y obligar a la juventud a convertirse en terroristas.

Busque en internet cómo educan a los niños en Palestina o en Irán, verá que los dibujos animados son asesinos que enseñan a matar a los judíos y despiertan el odio desde pequeños. Al mismo tiempo, en Israel educan a los jóvenes para que sean personas de bien, profesionales y futuros médicos que están salvando la vida de muchos de nosotros. ¿De qué lado cree que salen los terroristas?

Si usted es uno de los que se deja llevar por el odio o por la propaganda, la realidad le debería doler, y mucho. Si Irán o Palestina tuvieran el poder militar para acabar con Israel, ya lo habrían hecho y, sin duda, ninguno de los que hoy gritan “Free Palestine” condenaría la masacre.
Israel tiene el poder militar para acabar con Palestina, en solo unos días, y habría prevenido la muerte de muchos soldados israelíes que fueron a la guerra, pero no lo hizo por cuidar al pueblo palestino. Realidad innegable.

Cualquier otro país del mundo con la potencia militar de Israel que hubiese sufrido un 7 de octubre, sin pensarlo, habría tirado una bomba atómica en Palestina.

Si para justificarse con su familia o su conciencia se dice a usted mismo: “Pero murieron muchos niños y mujeres”, le respondo que es verdad, pero también debe saber que fue por culpa de Hamás, que los usaba como escudos y hasta armaba sus campamentos debajo de los hospitales o al lado de las escuelas. Israel hasta le avisaba al pueblo por dónde iban a entrar para que la gente se fuera. Muchos se salvaron gracias a esto y muchos otros murieron porque Hamás no los dejó ir.

Hace décadas que hablo de la decadencia que vivimos como seres humanos. Hoy, tener que explicar que Israel es la víctima, que es la única democracia de la zona y un país legítimo donde los ciudadanos árabes pueden vivir en paz, mientras que, del otro lado, tenemos a un grupo terrorista como Hamás, responsable de la masacre del 7 de octubre y de graves abusos contra su propio pueblo, demuestra hasta qué punto hemos decaído como sociedad. El odio se ha apoderado de millones de personas, y sus consecuencias no se sienten solamente en Medio Oriente, sino también en nuestro propio patio.

Dios siga bendiciendo al pueblo de Israel. Quienes valoramos sus aportes al mundo le damos las gracias por tantas contribuciones a la humanidad. Tenga la seguridad de que, en algún momento de su vida, usted o algún ser querido pudo o podrá beneficiarse de un medicamento, un tratamiento o una tecnología médica desarrollada en Israel que ayudó a salvar vidas.

Ahora tiene información que posiblemente desconocía para reflexionar y sacar sus propias conclusiones, sobre quiénes son los responsables de esta tragedia. Pero hay algo que jamás debemos olvidar: el 7 de octubre de 2023 marcó el comienzo de una nueva etapa de sufrimiento y muerte. Sin aquel ataque terrorista de Hamás, esta guerra no habría comenzado, y todas esas vidas perdidas podrían haberse evitado. Detrás de cada víctima hay una familia destruida, y ninguna ideología puede justificar el asesinato de inocentes.

Finalizo con una predicción que, por el bien de la humanidad, espero que jamás se cumpla: si no frenamos urgentemente la decadencia moral que estamos viviendo y el avance del extremismo islámico, corremos el riesgo de presenciar un nuevo Holocausto, cuyas víctimas podrían ser todas aquellas personas que no compartan esa ideología.

¡Hasta la próxima semana!

Daniel Rutois

Motivador financiero & Negociador
www.hispanoexitoso.com

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